Veinte años después del fallecimiento de la emblemática Rocío Jurado, su legado permanece vivo entre familiares y amigos, aunque la situación familiar sigue tensa entre su hija, Rocío Carrasco, y otros miembros de su familia. El 1 de junio, ambos sectores recordaron a la artista con servicios religiosos por separado, lo que refleja la distancia emocional que persiste.
Entre quienes recuerdan a Rocío está Jorge, un paparazzi que la siguió durante años. Según su opinión, si la cantante aún estuviera entre nosotros, no habría permitido el conflicto familiar actual. Jorge recuerda cómo Rocío insistía en mantener unida a su familia, resolviendo disputas con firmeza y seguridad. La relación con su hija era intensa, y siempre mostró preocupación por su bienestar.
José Ortega Cano, viudo de la artista, expresa su profunda tristeza por la ausencia de Rocío. Afirma que su hogar está lleno de recuerdos y la echa de menos cada día. Durante los difíciles momentos de su enfermedad, Ortega enfatiza el cariño que rodeó a Rocío, aun cuando eran conscientes de su delicado estado de salud. Destaca que, a pesar de la adversidad, vivieron momentos significativos juntos.
Rocío Flores, nieta de la cantante, comparte su dolor por la marcha de su abuela. Ella lamenta no haber podido compartir más momentos junto a Rocío, resaltando la importancia que tuvo en su vida. La relación cercana que vivieron dejó huellas imborrables, y su recuerdo permanece presente en cada aspecto de su vida.
La nostalgia también se siente en las palabras de aquellos que trabajaron junto a Rocío. Su sobrina, Chayo Mohedano, reconoce la pasión que su tía le inculcó por la música y la vida, inspirándola constantemente. El cariño y admiración por la artista resuenan entre todos los que la conocieron, reafirmando su impacto y legado perdurable en la cultura española.
Con información de larazon.es

