Un estudio realizado por la Escuela Pía de Cataluña y la Universitat Oberta de Catalunya revela que solo el 10% de los estudiantes verifica “siempre” la información obtenida de la inteligencia artificial generativa en el contexto escolar. Este informe, el primero en su tipo a nivel europeo, indica una tendencia preocupante en la aplicación académica de esta tecnología.
Datos clave
- Estudio realizado a 3,700 alumnos de ESO y bachillerato en Cataluña.
- Solo el 10% verifica siempre las respuestas de IAG.
- Un 34.8% del alumnado tiene un conocimiento bajo de la IAG.
- El 54.9% utiliza dispositivos electrónicos para estudiar entre 1 y 3 horas diarias.
El informe destaca que la autoformación es la principal vía para aprender a utilizar la inteligencia artificial generativa. Según Marta López Costa, responsable de la investigación en educación, hay una disparidad en el conocimiento de esta tecnología entre los estudiantes. La mayoría la utiliza para generar contenido escrito, mientras que los usos más complejos son menos comunes. Sin embargo, el 54.9% de los alumnos emplea dispositivos electrónicos de manera regular para estudiar.
¿Qué desafíos enfrenta la educación en el uso de IAG?
La investigación señala que la adopción de la inteligencia artificial en las escuelas requiere una cultura pedagógica adecuada. López enfatiza la necesidad de que las instituciones educativas asuman un rol activo en la enseñanza del uso crítico de la IA. Esto implica no solo una alfabetización en esta tecnología, sino también una estrategia que fomente el entendimiento sobre la veracidad de la información.
Otro reto significativo es enseñar a los estudiantes a verificar la información generada por la inteligencia artificial. Esto debe ser una competencia clave en el currículo académico, donde los jóvenes aprendan a contrastar respuestas, buscar fuentes confiables y distinguir entre información veraz y errores.
¿Cómo influye la formación docente en el uso de IAG?
La capacitación de los profesores es un aspecto crucial que afecta la implementación de la inteligencia artificial en las aulas. Sin un marco de criterios compartidos, los estudiantes pueden recibir mensajes contradictorios sobre su uso. López subraya que el liderazgo docente es vital para guiar a los alumnos en la verificación de información y en la preservación de su autoría.
El estudio resalta que la IAG tiene un potencial significativo más allá de la producción de textos, pudiendo ser utilizada para diversas tareas educativas. La clave radica en evitar que su uso se limite a la redacción rápida, promoviendo el pensamiento crítico y la autorregulación en su utilización.
A medida que la inteligencia artificial se convierte en una herramienta común en el ámbito académico, la necesidad de formar adecuadamente a estudiantes y docentes es más urgente que nunca.
Con información de eltiempo.com

