Olga Pérez, residente de Lake Worth Beach, se enfrenta a la deportación tras más de dos décadas en Estados Unidos. Reconocida como una de las pocas traductoras de un dialecto maya en Florida, ha desempeñado un papel crucial en ayudar a comunidades a acceder a servicios legales y médicos.
Pérez ha trabajado con organizaciones sin fines de lucro y hospitales, asistiendo a personas en situaciones críticas y facilitando la comunicación en sistemas complejos. Su labor se extendió durante la pandemia, cuando tradujo directrices de salud al mam, uno de los dialectos indígenas mayas, para garantizar que la información llegara a las comunidades afectadas.
El pasado 3 de junio, un juez federal de inmigración le dio la opción de regresar a Guatemala o enfrentar deportación. Esta decisión perjudica no solo a Pérez, sino también a sus cuatro hijos, quienes son ciudadanos estadounidenses. La situación refleja una tendencia preocupante en las políticas migratorias actuales que tienen consecuencias devastadoras para familias como la de Pérez.
El sistema de inmigración ha cambiado, convirtiendo lo que era un enfoque en delincuentes en un proceso de capturas comunitarias. Según investigaciones, más de cinco mil inmigrantes se encuentran detenidos en Florida por circunstancias similares, creando un clima de miedo y incertidumbre. Olga es solo un ejemplo de las injusticias que enfrentan quienes buscan asilo y oportunidades en Estados Unidos.
Las deportaciones se han incrementado en los últimos años, afectando a muchos sin antecedentes delictivos. La historia de Pérez asegura que este problema no es solo un dato estadístico, sino una realidad que destruye familias y comunidades. La comunidad local y sus aliados enfrentan un desafío para luchar contra estas políticas y proteger a quienes contribuyen positivamente a la sociedad.
Con información de univision.com

