En Coahuila, el incremento de los suicidios en mujeres ha sido notable, con un aumento de 38 casos en 2020 a 54 en 2024, lo que representa un aumento de aproximadamente el 42 por ciento en cinco años, según datos del INEGI. El ahorcamiento sigue siendo el método más común, pero se han registrado incidentes donde se utilizan herramientas más letales, como armas de fuego, lo que suscita la alarma entre colectivos feministas.
La psicóloga Karla Valdés, especializada en suicidología, destaca que las mujeres que consumen el suicidio tienden a elegir métodos más letales. A menudo hay una mayor tasa de intentos de suicidio sin consecuencias fatales entre las mujeres, quienes pueden optar por técnicas que permiten rescatarles con más facilidad. Este aumento puede estar vinculado a factores sociales, como la violencia, la presión laboral y el estrés acumulado, además de una doble o triple carga en sus responsabilidades diarias.
Valdés también señala que las personas con antecedentes de intentos de suicidio tienen un riesgo más elevado de recurrir a actos autolesivos, especialmente si las circunstancias de su vida no mejoran. Los intentos a menudo se vuelven más peligrosos si continúan expuestas a altos niveles de estrés o violencia, lo que aumenta la probabilidad de episodios más letales en el futuro. La especialista enfatiza la necesidad de crear factores de protección desde temprana edad a través de la educación socioemocional.
Es fundamental avanzar en la oferta de atención en crisis y en el fortalecimiento de redes comunitarias de apoyo. Estas medidas son parte de estrategias vitales para prevenir el suicidio y abordar el sufrimiento que padecen muchas mujeres en situaciones de control o violencia, ya sea en el ámbito familiar o de pareja. La acción colectiva y el reconocimiento de estos problemas son esenciales para fomentar la seguridad y el bienestar emocional.
Con información de vanguardia.com.mx

