Coahuila. - Las recientes elecciones estatales dejaron al PRI como el partido dominante, quien se lleva todos los escaños, también conocidos como "carro completo", frente a Morena y otros contendientes. Tras 97 años de gobierno en la entidad, el PRI reafirma su poder, con Manolo Jiménez como nuevo gobernador, quien podrá elegir a su sucesor sin presiones.
A lo largo de la jornada electoral, se evidenció una significativa desventaja de la oposición, con el Partido Acción Nacional (PAN) en una preocupante séptima posición más cerca de Movimiento Ciudadano, que quedó en octavo lugar. El desempeño de Guillermo Anaya se destaca como uno de los más desfavorables, perdiendo incluso el registro como partido local.
Mientras tanto, Morena enfrenta una realidad compleja en Coahuila, donde su estructura es débil y carece de cohesión. La comparación del partido con sus bases en otros estados es engañosa; aquí los morenistas están divididos, y enfrentarán serias dificultades ante una máquina política consolidada, que no se detiene frente a la corrupción.
Los líderes de Morena a nivel nacional deben aprender de esta derrota. La manipulación política del PRI en Coahuila ha sido efectiva, prometiendo lealtades que no existen y afectando las finanzas que se traducen en votos. Históricamente, Coahuila no ha representado un interés para los partidos nacionales, lo cual se repite en esta ocasión.
La dinámica interna de Morena en el estado es crítica. Los morenistas se dividen en aquellos con buenas intenciones, quienes trabajan arduamente y los que buscan aprovechar la situación para su beneficio personal. Con los candidatos actualmente debilitados, la contienda por el liderazgo de Morena se proyecta hacia 2027, dejando un panorama incierto para el partido.
Con información de vanguardia.com.mx

