Un helicóptero del Ejército mexicano sobrevoló el municipio de General Heliodoro Castillo, Guerrero, donde se intensifican las acciones de erradicación de cultivos ilícitos de amapola. Durante estas operativos, un niño de diez años, llamado Oscar, se convirtió en una de las víctimas al ser alcanzado por el herbicida Paraquat.
Oscar se encontraba cerca de un plantío de amapola cuando vio caer un líquido blanco desde la aeronave. Sin ser consciente de los efectos adversos, fue expuesto al herbicida, que ha sido utilizado desde la década de 1970 para erradicar cultivos. Durante la gestión del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de la Defensa Nacional gastó más de cinco millones de pesos en la compra de este químico.
Al llegar a casa, Oscar experimentó ardor y una reacción alérgica severa. Posteriormente, su familia tuvo que trasladarlo a una clínica a varias horas de distancia, ya que el acceso a servicios médicos es limitado en la región. Este episodio no solo resalta los peligros del herbicida, sino también la precariedad del sistema de salud en comunidades marginadas del país.
El Paraquat, considerado uno de los herbicidas más tóxicos, se ha vinculado a graves problemas de salud, incluyendo daños al sistema nervioso y aumento del riesgo de enfermedades crónicas. Los expertos advierten que su uso indiscriminado en erradicaciones agrícolas puede tener efectos devastadores en la salud pública y el medio ambiente, un aspecto que carece de seguimiento adecuado.
Los cultivos de amapola en México han declinado significativamente en los últimos años, con una reducción de más del 60% de su superficie sembrada, lo que ha llevado a los campesinos a buscar alternativas como el aguacate y el durazno. Mientras tanto, el precio de la goma de opio ha caído drásticamente, empujando a los agricultores hacia programas de sustitución sin un enfoque integral que contemple los riesgos asociados al uso de herbicidas.
Con información de proceso.com.mx

