María Concepción Belmontes Carmona ha recorrido durante casi diez años diferentes lugares en busca de su hijo Juan Antonio Olmeda Belmontes, quien desapareció el 26 de junio de 2016 en Zapopan, Jalisco. Recientemente, la familia ha enfrentado una nueva etapa de incertidumbre, al recibir la noticia de que los restos de Juan Antonio habrían estado en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses desde el mismo año de su desaparición.
La noticia fue comunicada oficialmente a María el pasado 8 de mayo. La Fiscalía del Estado le informó que un dictamen de Ciencias Forenses había confirmado la identificación de restos óseos encontrados en El Salto poco después de que su hijo desapareciera. María expresó su incomprensión al recibir esta información, cuestionando cómo es posible que los restos de su hijo hayan estado ahí todo este tiempo sin que se le notificara antes.
A pesar de la identificación, María Concepción continúa sintiéndose inquieta. Manifiesta que el retraso en la notificación y las inconsistencias durante el proceso han alimentado su desconfianza. Lamenta que, aunque el dictamen fue enviado a la Fiscalía hace seis meses, solo ahora se le haya informado, lo que genera dudas sobre la gestión del caso.
La familia ha decidido solicitar una verificación genética independiente para confirmar si realmente los restos corresponden a Juan Antonio Olmeda Belmontes. Ella declara que, a pesar del dictamen, no ha logrado encontrar paz, y que las anomalías en el procedimiento han dejado muchas preguntas sin respuesta.
Años después de la desaparición, el hallazgo de esos restos no representa un cierre para la familia, sino que abre una herida profunda llena de interrogantes acerca del tiempo que los restos de Juan Antonio pudieron haber estado en manos de las autoridades sin haber sido plenamente identificados ni entregados a su familia.
Con información de telediario.mx

