Agustín Argüelles, un político y diplomático español poco conocido, desempeñó un papel crucial en la historia de España. Nacido en Ribadasella en 1776, fue uno de los principales arquitectos de la Constitución de Cádiz de 1812, un documento que surgió en medio de la invasión napoleónica y que representa un hito en la evolución constitucional del país.
Estudió Derecho en Oviedo antes de trasladarse a Madrid, donde su fluidez en varios idiomas le permitió integrarse en la Secretaría de Interpretación de Lenguas. Durante su carrera, fue apreciado por figuras destacadas de la cultura y la ciencia, entre ellos, Gaspar Melchor de Jovellanos. En 1806, fue enviado a Londres para facilitar conversaciones con el gobierno británico respecto a una posible coalición contra Napoleón.
La invasión napoleónica lo llevó de regreso a España, donde se unió a la Junta Suprema Central en Sevilla. Su participación en la redacción de la Constitución fue fundamental, ya que defendió la libertad de imprenta y se opuso a la trata de esclavos. Además, se convirtió en el primer diputado por Asturias y fue clave en la elaboración del contenido de la Carta Magna conocida como "La Pepa".
Luego de la restauración absolutista con Fernando VII, Argüelles fue encarcelado. Durante este período, enfrentó la represión que los liberales sufrieron tras la abolición del régimen constitucional. Su libertad llegó en 1820, tras el levantamiento de Rafael de Riego, lo que le permitió reintegrarse a la vida política y convertirse en Ministro de la Gobernación, promoviendo la reconciliación en España.
Tras una nueva etapa de exilio, regresó al país tras la muerte de Fernando VII y participó en la redacción de la Constitución de 1837. También fue tutor de Isabel II y su hermana durante su minoría de edad. Argüelles murió en 1844 en Madrid, y su legado sigue siendo recordado por su contribución a la historia constitucional de España.
Con información de larazon.es

