México experimenta un avance notable en conectividad, alcanzando una penetración de internet del 86% en 2025, en comparación con el 57% en 2015. Cerca de 105 millones de personas de seis años o más están ahora conectadas, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares.
Sin embargo, este avance disimula discrepancias significativas. En áreas urbanas, alrededor del 90% de la población está en línea, mientras que en las rurales solo el 75% tiene acceso. Aunque la brecha digital se ha reducido de 32 a 14 puntos porcentuales en los últimos ocho años, refleja desigualdades estructurales marcadas.
El crecimiento en zonas rurales ha sido más acelerado, pero todavía queda un largo camino por recorrer. A pesar de que el acceso a internet ha aumentado, la economía digital revela otra problemática. Las diferencias en el uso de servicios financieros digitales entre zonas urbanas y rurales pueden llegar hasta 22 puntos porcentuales.
En términos de dispositivos, el smartphone se ha convertido en la principal herramienta de acceso a internet, con un 97% de los usuarios navegando a través de este. La conectividad ahora se encuentra arraigada en la vida cotidiana, pero el acceso por sí solo no garantiza la inclusión. Las áreas urbanas tienden a beneficiarse más del internet, mientras que en muchas comunidades rurales sigue limitado a funciones básicas.
Cerrar la brecha digital en habilidades, inclusión financiera y acceso a servicios es fundamental para el futuro del país. Ya se logró conectar, pero el desafío es cómo se utilizará esa conectividad. Sin un enfoque en la equidad, México corre el riesgo de perpetuar beneficios desiguales en una red que abarca a todos.
Con información de zocalo.com.mx

