La industria se prepara para un invierno complicado, caracterizado por el aumento en los costos de energía y la posibilidad de desabastecimiento. Las fábricas están implementando planes de contingencia que incluyen despidos para mitigar el impacto de la caída en el consumo y actividad productiva. El Gobierno, liderado por el ministro de Economía, Luis Caputo, aún no ha respondido a las solicitudes de las empresas sobre la absorción de estos costos.
Las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) se reunieron con Caputo para presentar propuestas sobre cómo el Estado podría ayudar a enfrentar el incremento en los precios del Gas Natural Licuado (GNL). Este aumento, impulsado por el conflicto en Irán, ha llevado los precios de USD 12 a más de USD 20 por millón de BTU. Se estima que un 16,4% de las firmas industriales planea despidos y un 18,6% contempla reducir horas laborales.
En medio de este panorama, se han reportado aumentos imprevistos en los costos de regasificación que generan más incertidumbre. Las industrias, que se ven forzadas a considerar alternativas energéticas más costosas, enfrentan el dilema de operar con márgenes negativos. Algunas empresas están buscando soluciones como el uso de fuel oil, aunque su implementación implica costos adicionales significativos.
El clima de incertidumbre se intensifica en regiones como Tucumán, donde las empresas ya advierten sobre posibles paradas de planta y la inestabilidad laboral. La reinventada situación ha alertado a la Unión Industrial de Tucumán (UIT), que manifiesta la necesidad urgente de abordar estos problemas con el Gobierno para evitar una paralización total de la producción.
Con información de perfil.com

