La inauguración de la Copa del Mundo 2026 en el Estadio Azteca generó un considerable caos vial en el sur de la Ciudad de México. Desde la mañana, un gran número de aficionados se dirigió al recinto, mientras diversas organizaciones sociales y sindicales llevaron a cabo movilizaciones en las cercanías del estadio.
El corte en la calzada de Tlalpan, cerca del Metro Taxqueña, fue resultado de una marcha de al menos diez agrupaciones, incluyendo a integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Esta protesta buscaba visibilizar sus demandas ante la afluencia masiva de personas rumbo al evento.
Adicionalmente, colectivos de familiares de personas desaparecidas se unieron a las manifestaciones, colocando fichas de búsqueda en el recorrido y pidiendo empatía de los asistentes al partido inaugural entre México y Sudáfrica. En ciertas zonas, los manifestantes interrumpieron el paso de los aficionados que intentaban llegar al estadio.
Las autoridades de la capital implementaron un operativo de seguridad amplio y establecieron restricciones en diversas vialidades para minimizar el impacto del caos. También se puso en marcha el operativo “Última Milla”, que limitó el acceso vehicular, permitiendo únicamente el ingreso de peatones con entrada y de residentes acreditados.
Las protestas y la alta concentración de personas transformaron la jornada inaugural del Mundial en un reto logístico para la movilidad de la metrópoli. A pesar de los inconvenientes en las vías, las autoridades aseguraron que el evento se llevaría a cabo con normalidad, recomendando a los asistentes llegar con anticipación para evitar complicaciones.
Con información de entornoinformativo.com.mx

