Una nueva caravana de migrantes inició su travesía desde Tapachula, Chiapas, compuesta mayoritariamente por cubanos, hondureños y mexicanos deportados de Estados Unidos. Estas personas buscan llegar a la frontera norte del país para reunirse con sus seres queridos.
El grupo se congregó en el parque Bicentenario, ondeando una bandera que decía 'Caravana Guiados por Dios 2026', animando a otros migrantes a unirse a su movimiento. A pesar de no ser un número masivo, la movilización contó con la vigilancia de la Guardia Nacional, así como de policías locales, quienes organizaron el tránsito en la carretera federal 200.
A lo largo de su camino, la caravana enfrentó su primer retén migratorio en el ejido Viva México, donde los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Guardia Nacional solo observaron su paso, permitiendo que continuaran su recorrido sin contratiempos.
En el contingente viajan migrantes como Ani, deportada recientemente de Estados Unidos, quien comentó que está en su tercer intento por regresar con sus hijos. Reconoció que los gastos en Tapachula son insostenibles y que muchos ven la caravana como una opción más segura para viajar, dado el peligro de abusos y extorsiones que enfrentan al ir solos.
Además, Lorena, una mexicana originaria de Tampico, se unió a la caravana para apoyar y porque no tiene dinero suficiente para regresar a su estado. Ella expresó que tanto migrantes internacionales como locales enfrentan situaciones complicadas por la pobreza y las injusticias.
La salida de este grupo se produce en un contexto de políticas migratorias más restrictivas en Estados Unidos y de esfuerzos por controlar el flujo migratorio en la frontera sur de México.
Con información de milenio.com

