La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un nuevo adversario en su gestión: Estados Unidos. Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, destacó que tras recientes acontecimientos, la presión no proviene del PAN, el PRI o Felipe Calderón, sino de Washington y su narrativa criminal.
En un análisis para Radio Fórmula, Campos explicó que el gobierno mexicano ha intentado desviar la atención al cuestionar las demandas estadounidenses, particularmente después de eventos del 29 de abril. Sin embargo, la respuesta de Estados Unidos, a través de declaraciones de autoridades como el presidente y la DEA, indica que no se dejará de lado este asunto.
Señaló que la situación podría evolucionar con más implicados, pues el proceso está lejos de ser concluido. La dificultad para Sheinbaum radica en que su interlocutor no se ve afectado por discursos políticos. Washington posee herramientas legales y mediáticas que tienen más peso que cualquier intento de defensa interna.
El análisis de Campos también subrayó que, a pesar de que el gobierno exija pruebas, la Unidad de Inteligencia Financiera ya ha congelado cuentas de los señalados, lo que plantea una contradicción. Esta acción sugiere que, a pesar de los reclamos públicos, hay indicios que justifican dichas decisiones administrativas.
La percepción pública actúa en contra de los implicados, pues muchos ciudadanos ya han tomado una posición de culpabilidad. Campos contempló que una opción para el gobierno sería juzgar a estos funcionarios en México, argumentando que no debería cedérseles a Estados Unidos. Sin embargo, queda la incertidumbre si Washington aceptaría esta propuesta sin confiar en el sistema judicial mexicano.
La narrativa ha cambiado y ahora el gobierno mexicano se encuentra en una encrucijada: decidir si entrega a los implicados, lleva a cabo un juicio interno real o continúa manejando la situación ante la presión de Estados Unidos, que todavía tiene más elementos en este complejo asunto.
Con información de quadratin.com.mx

