Colombia se prepara para la primera vuelta de su elección presidencial el 31 de mayo, enfrentando un panorama electoral marcado tanto por la fortaleza de la derecha como por su división. Tras cuatro años de gobierno de Gustavo Petro, la oposición ha ganado terreno, pero está fragmentada entre dos corrientes: una institucional, vinculada al uribismo, y otra más populista.
El senador Iván Cepeda, del movimiento petrista, lidera las encuestas con un 38% de intención de voto, mientras las opciones de la oposición se dividen entre Paloma Valencia con un 18% y Abelardo de la Espriella con un 30%, según datos de La Silla Vacía actualizados al 22 de mayo. Esta dispersión presenta un reto significativo para la derecha en su aspiración a regresar al poder.
Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, presenta un plan centrado en recuperar el control territorial y reforzar alianzas contra el narcotráfico. Sin embargo, enfrenta un detrimento estructural en su base electoral, lo que limita su capacidad de capturar el voto en el centro, a diferencia de De la Espriella, quien ha logrado posicionarse como el segundo candidato en las encuestas.
Abelardo de la Espriella, sin una estructura partidista sólida, ha ganado adeptos con un discurso radical y un estilo populista similar al del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Atrae también a votantes del centro, lo que pone a la derecha tradicional en una situación complicada. Su enfoque en la seguridad y su retórica contundente han encontrado eco en un electorado preocupado por la violencia persistente en el país.
Con un presidente saliente que enfrenta altos niveles de desaprobación, el próximo líder deberá negociar alianzas para formar un gobierno estable en el contexto de una legislatura fragmentada. Las perspectivas para la derecha dependerán de su capacidad para unirse y adaptarse a un panorama político cambiante.
Con información de larazon.es

