La historia de Filiberto Castellanos Torres, oriundo de Zaachila, Oaxaca, va más allá de ser un ciclista. Desde pequeño, la bicicleta se convirtió en su compañera de vida, un medio para experimentar la libertad y un símbolo de lucha personal. “Cada giro de la rueda es un impulso hacia adelante”, afirma en una entrevista con Xtremo Deportes.
A sus 78 años, Castellanos evoca momentos clave que forjaron su amor por el ciclismo. Desde su primera competencia en 1959 hasta sus victorias en el Criterium Petrolero y la Vuelta Internacional de Chiapas, cada experiencia ha sido un peldaño hacia su desarrollo personal y deportivo. El apoyo de amigos y familiares ha sido un pilar en su trayectoria.
Uno de los momentos más memorables fue en 1964, cuando enfrentó un reto doloroso durante una competencia en Oaxaca. “Al caer, consideré abandonar, pero gracias a mis amigos, seguí. Aprendí que ciclismo es más que fuerza, se trata de espíritu”, recuerda. Ese es el mismo espíritu que implica compartir sabiduría con jóvenes ciclistas: “La verdadera victoria está en no rendirse”, asegura.
Castellanos ha sido testigo de la evolución del ciclismo en su comunidad y se siente honrado de servir como director técnico de la Selección de Oaxaca. La pasión por el deporte no disminuye con la edad, ya que ha continuado compitiendo, obteniendo medallas incluso en su madurez, demostrando que la edad no limita la determinación.
Hoy, su legado se centra en inspirar a las nuevas generaciones a seguir pedaleando, independientemente de los obstáculos que enfrentan. “Continuaré montando mi bicicleta, agradecido por cada momento”, concluye Castellanos, resaltando que el ciclismo es una oportunidad de vida y crecimiento continuo.
Con información de nvinoticias.com

