El Congresista
Nacional

El fútbol como reflejo de la tensión geopolítica

El fútbol refleja tensiones geopolíticas y nacionalismo, explorando la complejidad de la identidad a través del deporte.

Por Redacción1 min de lectura
La relación entre emoción futbolística y nacionalismo se agudiza en el contexto de la diplomacia global.
La relación entre emoción futbolística y nacionalismo se agudiza en el contexto de la diplomacia global.
Compartir
Compartir esta nota

El fútbol muestra un interesante paralelismo con la diplomacia. En torno a las próximas competiciones, surgen críticas hacia las decisiones de países organizadores como Estados Unidos, que actúa simultáneamente como jugador y árbitro. Con una postura ambigua, el país amenaza a Canadá y restringe la migración desde México, mientras que también limita la participación de selecciones como la de Irán en su territorio.

El vínculo entre fútbol y diplomacia evoca una conexión profunda entre cosmos politismo y nacionalismo. Este fenómeno no es nuevo: desde la Guerra del Fútbol entre El Salvador y Honduras hasta la resaltante victoria de Argentina en el Mundial de 1978, el deporte ha servido como un medio para la reafirmación de identidades nacionales y el fomento de actitudes chovinistas.

En la actualidad, las selecciones nacionales más diversas y multiculturales se encuentran en Europa. Sin embargo, el nacionalismo sigue siendo un componente clave en la experiencia futbolística. Formar parte de una selección es emular la pertenencia a un ideal o creencia, lo que intensifica la devoción entre los aficionados. La pasión desbordante puede, en ocasiones, opacar la celebración de la diversidad y la cooperación en el deporte.

La obra de Ortega en 'El origen deportivo del Estado' revela cómo los individuos se ven compelidos a disolver su criterio personal en favor del colectivo, ya sea un equipo local o nacional. Esta dinámica cuestiona la noción de cohesión social, ya que la lealtad a un equipo puede convertirse en una forma de coacción.

Así, el lema de los Tres Mosqueteros –'Todos para uno y uno para todos'– se vuelve ambiguo. La elección entre apoyar o no a una selección puede ser percibida como una presión social fuerte. La identidad grupal se convierte en un aspecto definitorio que, aunque busca unir, también puede dividir.

Con información de diariovasco.com

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota