A pocos días de que comience el Mundial 2026, Irán ha presentado obstáculos migratorios que complican su participación en la competencia. La selección iraní, que debe disputar todos sus partidos en Estados Unidos, enfrenta dificultades debido a estrictas políticas de ingreso impuestas por las autoridades estadounidenses.
La federación iraní reportó que varios integrantes de su delegación no obtuvieron sus visas a tiempo, lo que incluye al presidente de la federación, Mehdi Taj, y alrededor de 15 miembros del cuerpo técnico. En respuesta, se autorizaron permisos temporales, pero con la condición de que los jugadores ingresen y salgan del país en el mismo día.
Este esquema ha obligado a la selección a concentrarse en Tijuana, México, desde donde planea viajar a Estados Unidos el día de cada partido. Este modelo logístico presenta retos para el rendimiento de los jugadores, afectando aspectos clave como el descanso y la adaptación a las condiciones de juego.
Además de la situación iraní, otros equipos también han enfrentado dificultades migratorias y logísticas, reflejando un panorama más amplio de tensiones y problemas de movilidad. La negativa de ingreso al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan resalta las controversias en torno a los criterios de verificación impuestos por Estados Unidos, que han generado acusaciones de discriminación.
Este contexto no solo afecta a los equipos, sino que plantea retos organizativos para el Mundial 2026, que contará con la participación de 48 selecciones y se desarrollará en tres países. Las tensiones geopolíticas actuales pueden impactar las operaciones logísticas y el control migratorio, lo que podría generar retrasos y complicaciones en la movilidad de los fanáticos durante el evento.
Con información de lafm.com.co

