Wattam introduce a los jugadores al Alcalde, un personaje que se encuentra solo y triste tras una catástrofe. Su vida cambia cuando hace amistad con una pequeña piedra y, más tarde, con diversos objetos animados, lo que le devuelve la alegría. Este enfoque fresco hacia la interacción y la creatividad es la esencia del trabajo de Keita Takahashi, un destacado diseñador de videojuegos contemporáneo.
Desde su época estudiantil en la Universidad de Bellas Artes de Musashino, Takahashi ha buscado provocar risas a través de su arte. Su primer juego significativo, Katamari Damacy, lanzado en 2004, es un claro ejemplo de esta filosofía. En este título, el Rey del Cosmos ha perdido todas las estrellas y le encarga a su hijo la tarea de restaurarlas utilizando una bola que acumula objetos al rodar, en un viaje surrealista y divertido.
La premisa de Katamari Damacy es única y divertida, ya que los jugadores deben recolectar desde pequeños insectos hasta grandes edificios para crear nuevas estrellas. Esta creatividad se basa en la vida cotidiana, transformando objetos mundanos en elementos de juego con descripciones humorísticas. El éxito del juego demostró que un enfoque original puede capturar la atención de la crítica y del público.
Su siguiente proyecto, Noby Noby Boy, lanzó a los jugadores a una experiencia distinta, controlando un personaje que se estira y interactúa de maneras inesperadas. Este título incluyó un aspecto colaborativo, donde los jugadores globalmente contribuían a la misión de elongar a Girl por el Sistema Solar, simbolizando la diversión y la unión en la experiencia de juego.
Wattam, su proyecto más reciente, amplía esta visión. Tras dejar Namco y embarcarse en nuevas aventuras creativas, Takahashi busca reafirmar la importancia del juego colectivo y la diversión en sus obras. Su legado demuestra la capacidad de los videojuegos para ofrecer alegría y conectar a las personas a través de la risa.
Con información de vidaextra.com

