El Gobierno federal está ejecutando estrategias encubiertas para ocultar el desabasto de gasolina y diésel en el país. Esta maniobra incluye el cierre temporal de estaciones de servicio, un proceso que ha generado críticas por parte de los empresarios gasolineros, quienes han comenzado a cuestionar las justificaciones de las autoridades.
Los propietarios de gasolineras han experimentado clausuras inesperadas, con pretextos que consideran poco creíbles y que frecuentemente implican nuevos requisitos. A pesar de que las estaciones cumplen con las normas, la falta de suministro por parte de Petróleos Mexicanos les obliga a cerrar temporalmente, lo que les exime de la responsabilidad de abastecer combustible durante esos días.
En este contexto, los gasolineros han notado un patrón preocupante: el gobierno levanta las clausuras justo cuando hay suministro disponible. Mientras tanto, otras estaciones siguen en un ciclo de cierres, creando un ambiente de desconfianza y competencia desleal, ya que las gasolineras de la marca Pemex parecen estar siempre abastecidas.
Es importante destacar que la regulación mexicana establece que el país debe contar con reservas de gasolina que cubran 18 días, pero la realidad es que solo hay almacenamiento para 3 días. Esto representa un riesgo significativo para la seguridad energética del país, especialmente en un momento donde las promesas del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre aumentar la producción de petróleo no se han materializado, ya que la producción ha disminuido.
La situación actual subraya las preocupaciones sobre la política energética del gobierno, ya que la dependencia de importaciones y las promesas de autosuficiencia han resultado ser engañosas. La planta de Dos Bocas, emblemática para esta administración, también enfrenta dificultades en su producción, reflejando una estrategia energética que no cumple con las expectativas establecidas.
Con información de zocalo.com.mx

