Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México, afirmó que no existen riesgos para el país después de la entrega voluntaria de Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega a las autoridades de Estados Unidos. Los exsecretarios de Seguridad Pública y de Administración y Finanzas de Sinaloa habían sido señalados por presuntos lazos con el narcotráfico, junto al exgobernador Rubén Rocha Moya.
Al ser interrogada sobre las declaraciones que podrían hacer estos exfuncionarios en el país vecino, la mandataria afirmó: “Ningún riesgo, ninguno. Fue decisión de ellos entregarse”. Además, afirmó que no se debe considerar que el gobierno de Morena tiene vínculos con la delincuencia organizada, a pesar de las acusaciones provenientes de otras voces, incluyendo la de expresidentes estadounidenses.
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, han solicitado licencia para facilitar las investigaciones en torno a estos casos. Sheinbaum enfatizó que las afirmaciones de la oposición sobre supuestos nexos entre su administración y el crimen organizado deben ser analizadas con cuidado.
La presidenta también hizo hincapié en que, si Estados Unidos desea colaborar efectivamente con México en la lucha contra la delincuencia, debe comenzar por abordar el consumo de drogas y el tráfico de armas desde su territorio. Afirmó que aproximadamente el 75 por ciento de las armas utilizadas por grupos criminales en México provienen de EE. UU.
Este fin de semana, la Presidenta se reunirá con altos funcionarios de la Unión Europea y Estados Unidos para discutir la cooperación entre naciones. Entre los visitantes se encuentra Markwayne Mullin, director del Departamento de Seguridad de EE. UU., y Sara Carter, zarina antidrogas, expertos que podrían abordar temas cruciales relacionados con la lucha contra el narcotráfico.
Con información de razon.com.mx

