Roberto Sastre ha vivido una travesía única a lo largo de tres años en África, acompañado por sus perras, Cocaí y Chai. Tras cruzar el mar Rojo en un velero durante 21 días, ahora se encuentran en Egipto, buscando la forma de regresar a España sin volar. Sastre ha recorrido 31 países y ha unido importantes rutas africanas sin utilizar vehículos propios.
Durante su andanza, ha colaborado con refugios de animales en diversas naciones y ha movilizado a su comunidad en las redes sociales para recaudar fondos en apoyo a organizaciones benéficas. Este viaje, que se ha llevado a cabo gracias a la solidaridad de camioneros y la hospitalidad de lugareños, ha dejado huella en su vida y en la de sus mascotas.
A pesar de los desafíos, Sastre realizó una promesa a Cocaí: nunca volverían a volar después de regresar de las Américas. Esta determinación lo llevó a encontrar alternativas, como un viaje marítimo, cuando el cruce hacia Egipto se volvió peligroso debido al conflicto en Sudán.
Al llegar a Djibouti, Sastre encontró apoyo en pescadores del puerto local, quienes le ayudaron a organizar la travesía en un velero. La experiencia de navegar durante tres semanas con sus perras fue inolvidable, llena de momentos de conexión con la naturaleza y reflexión sobre su viaje.
El arribo a las pirámides de Giza representó un hito emocional significativo. Para Sastre, este destino es el símbolo de perseverancia y fe, un sueño alcanzado tras superar obstáculos. Vivir en un entorno con perros de vida libre le ha enseñado lecciones sobre resiliencia y adaptación, tanto para él como para sus valientes compañeras.
Con información de lavanguardia.com

