La huelga contra la planta Caterpillar-Oradel llega a su fin tras casi tres años de resistencia. Este martes, la emblemática protesta se disolvió después de un fallo judicial que obligó a los trabajadores a reincorporarse, o de lo contrario enfrentarían la pérdida de sus derechos laborales.
Cerca de 500 obreros comenzaron a ingresar a la fábrica, ubicada en el estado de Puebla, en cumplimiento de una orden judicial que estipulaba un plazo de 24 horas para su regreso. Los trabajadores no se reincorporaron de forma voluntaria, sino bajo amenaza de perder sus empleos.
El juez del Poder Judicial de la Federación determinó que la huelga, iniciada el 27 de septiembre de 2023, carecía de legitimidad. Esta decisión fue un duro golpe para el Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores de Industrias y Servicios (SINITIS), que buscaba la restitución de sus derechos laborales.
El conflicto surgió debido a que los trabajadores denunciaban despidos injustificados y exigían mejores condiciones laborales. Durante este tiempo, las operaciones de la planta estuvieron paralizadas, permitiendo solo el acceso limitado a personal de seguridad y mantenimiento. A pesar de la retirada de campamentos de protesta, la lucha legal persistía.
El restablecimiento de la actividad en la planta no será inmediato. La reintegración del personal y la reactivación de las líneas de producción se realizarán de manera gradual, siguiendo protocolos de seguridad industrial.
Con información de notigape.com

