Topolobampo, Sinaloa. - La construcción de una planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira por parte de un consorcio suizo-alemán ha desatado fuertes protestas de comunidades indígenas, científicos y organizaciones internacionales. Esta planta, que producirá 2.200 toneladas diarias de amoníaco, está financiada por el banco público alemán KfW.
El proyecto ha generado controversia debido a la ubicación en un sitio Ramsar, un humedal protegido que es sagrado para las comunidades mayo-yoreme. Felipe Montaño Valenzuela, gobernador tradicional de Ohuira, denuncia irregularidades en la consulta indígena que, según él, no se realizó de manera adecuada y beneficia a intereses económicos.
Más de 135,000 personas han firmado en contra del proyecto. Las manifestaciones han incluido bloqueos y protestas frente a la Embajada de Alemania en la Ciudad de México. Los activistas argumentan que la planta afectará negativamente la pesca y el equilibrio ecológico de la región.
Expertos, como la bióloga Diana Escobedo, enfatizan la ilegalidad de la construcción en un área protegida. La protesta ha crecido en apoyo social; en junio, miles marcharon hacia Topolobampo para exigir la clausura de la planta. La comunidad indígena se mantiene firme en la defensa de su territorio, rechazando cualquier golpe a sus tierras sagradas.
El futuro del proyecto es incierto, mientras las comunidades originarias continúan su lucha por la defensa de sus derechos y recursos naturales. Sin embargo, las autoridades parecen priorizar el desarrollo industrial sobre las necesidades y opiniones de los pueblos indígenas.
Con información de dw.com

