La situación del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, indica que su captura podría ser inminente. Este fin de semana se revelaron hechos que sugieren la posibilidad de su arresto próximo, posiblemente en México o Estados Unidos, debido a acusaciones graves de protección a cárteles a cambio de sobornos e impunidad.
El contexto se complicó con la entrega de Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Rocha Moya, a las autoridades estadounidenses. El general en retiro cruzó la frontera por su propia voluntad y se declaró no culpable, pero presentó información que podría incriminar a Rocha Moya y se convirtió en testigo colaborador.
La situación se intensifica con la información sobre Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas del gobernador, quien también acordó entregarse en Nueva York y ha ofrecido colaborar con las autoridades a cambio de atenuar su condena. Esto resalta la presión creciente sobre Rocha Moya y su círculo más cercano.
Recientes rumores indican que cuentas de Rocha Moya y sus hijos han sido congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente. Estos acontecimientos reflejan un escenario donde los vínculos entre Rocha Moya y grupos delictivos están a la vista, evidenciando que la situación judicial está tomando un rumbo crítico.
Los próximos días son cruciales, ya que cualquier decisión del gobernador podría tener repercusiones políticas significativas para el actual gobierno. Se espera que las acciones de Rocha Moya, ya sea una entrega voluntaria o una detención inminente, afecten el clima político del país y la percepción del gobierno de la Cuarta Transformación.
Con información de eluniversal.com.mx

