En la Ciudad de México, un grupo de manifestantes llevó a cabo una protesta significativa frente al Estadio Ciudad de México, coincidiendo con el inicio del Mundial de Fútbol. El evento fue aprovechado para llamar la atención sobre las más de 133 mil personas desaparecidas en el país, con un énfasis particular en las historias personales de cada víctima.
Elizabeth Mancha, madre de un desaparecido, alzó la voz desde el corazón de la movilización. Con una pancarta en mano, recordó a su hijo y a otros jóvenes que han desaparecido en circunstancias trágicas. A pesar de la fuerte presencia policial, que buscaba controlar a los manifestantes, ella y otras madres buscadoras lograron llegar a la zona restringida del evento deportivo.
Durante la protesta, se registraron momentos de tensión. Algunos manifestantes, en su mayoría encapuchados, realizaron actos de resistencia al enfrentarse con los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. El conflicto incrementó cuando se lanzaron objetos y se destruyeron parte de las barreras dispuestas por las autoridades, provocando caos en los alrededores del estadio.
A medida que la policía intentaba contener al grupo, otros participantes optaron por un enfoque más pacífico al bailar y cantar en homenaje a los desaparecidos, tomando flores de cempasúchil para recordar la tradición mexicana. Además, mientras algunos grupos buscaban avanzar, otros decidieron mantenerse al margen para evitar confrontaciones directas.
La jornada concluyó con varios detenidos y el operativo de seguridad, que había movilizado a más de 56 mil policías, evidenció sus grietas ante la organización de los manifestantes. La manifestación se dispersó antes de alcanzar su objetivo final, pero sirvió como un recordatorio poderoso de la lucha de las familias que buscan a sus seres queridos.
Con información de razon.com.mx

