La muerte del ambientalista y exregidor municipal Juan López, el 14 de septiembre de 2024, revela una asociación entre corrupción y violencia en Tocoa, Colón. López había destapado una red de corrupción relacionada con el exalcalde Adán Fúnez, quien podría estar vinculado a grupos armados y actividades mineras ilegales.
A tan solo una semana de su asesinato, López confirmó la existencia de documentos que comprometían a Fúnez en un esquema de malversación de recursos. Esta elevada corrupción se manifestaba a través de pagos a un restaurante local, que supuestamente operaba como un mecanismo de clientelismo y financiamiento a grupos armados. El exalcalde, que gobernó Tocoa por más de dos décadas, emitió 38 órdenes de compra a un negocio vinculado a una amiga cercana.
López logró documentar que las compras a “Servicios e Inversiones Lideny” y otros negocios familiares no eran simples transacciones comerciales, sino parte de un plan que implicaba a la municipalidad en el desvío de fondos públicos. Documentos antiguos revelan conexiones entre la propietaria del restaurante y Fúnez, además de pagos irregulares que se mantuvieron a pesar de la creciente presión contra el exalcalde.
El 4 de julio de 2024, poco después de que López obtuviera documentos comprometedores, un incendio en la alcaldía destruyó información clave relacionada con los fondos desviados. Aunque la última actualización de transparencia fue dos días antes del siniestro, las autoridades argumentan que todos los registros que respaldaban los pagos se perdieron en el fuego.
Investigaciones posteriores sugieren que los vínculos entre los negocios de Fúnez y bandas criminales, como "Los Tábora", complican aún más la situación. Tras el asesinato de Juan López, se han hecho denuncias sobre un presunto grupo de sicarios bajo control del exalcalde, posicionando a Tocoa en el epicentro de la corrupción y la violencia.
Con información de laprensa.hn

